Nuestra historia

Historia Pastelerias Manuel Segura

En el año 1874 Manuel Segura Esteban abrió por primera vez las puertas de su zuquerería en la calle Mayor, 63 de Daroca (Zaragoza). En la planta baja del edificio tenía la tienda y en la superior construyó el obrador donde elaboraba toda clase de dulces que después su mujer vendía en la tienda. Todas las tardes acompañado por un borrico, él se desplazaba a los pueblos cercanos a ofrecer sus dulces.

Actualmente, seis generaciones de pasteleros después, Pastelerías Manuel Segura continúa siendo un negocio regentado por la misma familia, además de una de las pastelerías más antiguas de España. Además, se da la coincidencia de que todos los pasteleros se han llamado Manuel Segura. Con el paso del tiempo, el negocio pasó por periodos de prosperidad y otros de decadencia marcados por las guerras, postguerras, años de crisis económica… Periodos complejos que hemos ido superando combinando tradición e innovación, procesos artesanos y devoción por la calidad de los ingredientes de nuestra tierra, Aragón.

“De pequeño sabía en qué estación del año estaba por el olor de mi casa”
José Manuel Segura

Tras cinco generaciones, en 1982 Manuel Segura Sorribes heredó la pequeña pastelería familiar que, por aquel entonces, contaba con un obrador artesano y tres operarios. Con la gran ayuda de su mujer Consuelo Catalán, comenzó la expansión de la empresa y poco a poco se abrieron nuevas tiendas en Calamocha, Cariñena y Zaragoza.

 

Comenzó un plan de expansión lento, pero firme hasta llegar hoy a coordinar cuatro puntos de venta en tres localidades y más de veinte trabajadores. Además, su ímpetu por avanzar e incorporar nuevos procesos artesanales innovadores les permitió ampliar el obrador y así aumentar su producción de dulces tradicionales y nuevas variedades más actuales.

Heredar una pastelería de cinco generaciones conlleva, además de heredar un negocio, ser responsable de un legado cultural y profesional imprescindible y, especialmente, muy ligado a la tierra.

“Siempre hemos ligado nuestros productos a nuestro clima y cultura, a nuestro territorio” José Manuel Segura

Por ello, en el año 2000 hicieron un sueño realidad e inauguraron el siglo XXI con el Museo de la Pastelería Manuel Segura, un pequeño edificio de tres plantas en Daroca destinado a compartir el legado y la sabiduría pastelera de la familia. Un viaje fascinante por los útiles y herramientas empleados por las seis generaciones de pasteleros, así como por los procesos artesanos, la historia de los ingredientes y el saber hacer de la familia. Un museo muy especial al ser el primero dedicado a la pastelería en Aragón y el tercero en España.
Con José Manuel Segura Catalán, biólogo y bioquímico de formación, llegó la sexta generación de pasteleros de la familia y con él la inversión más arriesgada de la empresa: la ampliación en 2004 con un nuevo obrador de 1400m2 dotado de los últimos avances tecnológicos en el Polígono de Daroca. Con una inversión de más de un millón de euros, se trató en su momento de la primera empresa privada en apostar por esta localización logística. Una clara apuesta por reforzar el compromiso de la empresa con la comarca, favoreciendo la creación y asentamiento de puestos de trabajo de calidad en una zona geográfica con un reto demográfico enorme. Asimismo, fue una apuesta clara por la innovación de los procesos, un obrador diseñado para mejorar la producción y asegurando siempre, y por encima de otras cuestiones, la mayor calidad de los dulces.

“No daría a mis clientes lo que no daría a mis hijos”
José Manuel Segura

Continuamente adaptándose a los tiempos, en 2020 abre su Tienda online para continuar su expansión, garantizar su sostenibilidad y facilitar la venta directa al cliente durante la crisis del coronavirus.